A la memoria del Pastor José de Luca
Un tango será la Navidad,
luz y farol
en nuestra oscuridad;
un tango temblando de amistad,
jurando amor
a nuestra soledad;
un tango, pesebre de arrabal,
en la cortada
de la humanidad.
2ª Un tango, pesebre de arrabal,
en la cortada de la humanidad.
3ª Un tango, pesebre de arrabal,
justo en la esquina de la humanidad.
4ª Un tango, pesebre de arrabal,
haciendo cruz con nuestra humanidad
Detrás de la cortina de los tiempos,
aún antes del primer amanecer,
rodeaba al universo no creado
la fuerza incontenible de un querer.
La fuerza a la que en noche de misterio,
brotando del amor de una mujer,
pastores asustados
y angelitos sin dormir
un niño al mundo le vieron traer.
El pibe, como aquél, tenía un sueño,
su madre lo sabía y lo bancó;
ya grande, en proclamarlo puso empeño:
“No es sueño, esto es el reino del amor.”
La vida lo llevó por buen camino,
amigo de los pobres supo ser,
los ricos empujaron
su destino, pero al fin,
la muerte no lo pudo retener.
El sueño es tan real como era antes
porque habla de justicia y de verdad,
y nace en este mundo a cada instante
con esa fuerza de la Navidad.
Pablo Sosa
Buenos Aires, 10-11-06